Marina estaba a punto de sentarse en un camastro, para tomar sol, el hombre se acercó, cruzaron miradas, ella lo ignoró, pero él se sentó a su lado.
—¡Mami!
Marina se acercó a las niñas, que nadaron hacia ella.
—¡Queremos salir! Nos dolió la pancita.
Marina se acercó a tomar sus manos.
—¡Uno, dos, tres!
Las niñas halaron la mano de Marina, y ella perdió el equilibrio, cayendo al agua, Demetrius reía sin parar.
Marina lo observó enojada. Lanzó agua contra Demetrius y las niñas la ayudaron,