Kevin escuchó un aplauso.
—Bravo, Kevin, actúas como un idiota, deja en paz a Marina Hall, ¿No dije ya que sus gemelas no son unas Preston? Ella tiene razón, no lo olvides, tío, la herencia es mía, no tuya.
Albert caminó alejándose, mientras Kevin lo miraba con rabia.
Las niñas saltaban en la cama, Leonor leía el mensaje de Anya, quien le indicaba que Albert la vería en el restaurante del hotel, a la hora de la comida.
Leonor sintió nervios, no sabía que debía hacer.
Marina entró.
—Niñas,