Marina le miró con completa decepción.
—¡Demetrius, me has rechazado!
Las lágrimas cayeron por su rostro, sintiendo que un dolor la quemaba por dentro, él la miró asustado, Marina dio la vuelta, alejándose a toda prisa.
Demian se quedó ahí, congelado.
Marina llegó al camarote, sentía un nudo en la garganta, entró.
Cerró la puerta tras de sí.
Marina caminó al balcón, al salir observó la gran oscuridad del mar, encendió la luz, y se sentó en el sofá, se sentía tan triste, ese rechazo le caus