Marina y Victoria se abrazaron con fuerzas, Victoria era tan feliz.
—Muchas felicidades, Victoria estoy tan feliz de verte junto a tu gran amor.
Victoria sonrió, sus ojos estaban llorosos, tan emocionada.
—¡crush! Ven a mis brazos, lo ves, si no te rindes, pasan cosas buenas.
Russell rio un poco, y se dieron un gran abrazo.
—Recuerda que este fin de semana me iré a un paseo, pero el lunes vuelvo para que nos vayamos a la playa por tres días con los niños —dijo Russell
—Claro que sí, tengo