Clarissa notó la mirada de Giulia, pero solo levantó los ojos y la vio con apatía. Para ella, todo era ridículo. Giulia, la mujer que había destruido su matrimonio y le había quitado a su esposo, ¿qué derecho tenía para mirarla de esa manera tan despreciable?
Guardó su certificado de divorcio y levantó un poco su vestido mientras caminaba a la salida.
Los reporteros, como si hubieran olido la sangre de su presa, se amontonaron enseguida, con los micrófonos casi chocando contra su cara y los