Una cinturilla rosa fucsia estaba atada al vestido, contrastando con el tono suave rosado, lo que hacía que el vestido se viera más fresco y dinámico.
El dobladillo de la falda, con grandes ondas, y cuando el viento lo tocaba, las plumas se movían con mucha delicadeza, dando la impresión de ser como una nube flotando.
Clarissa no podía dejar de mirar tal vestido.
El color era suave, pero no podía negar que era el tipo de vestido de princesa que solo se ve en los cuentos de hadas. De seguro, cual