Se sentía cada vez más asqueada.
Había visto el forcejeo, los gritos, las manos apretando con rabia. Había visto la cara de Tatiana, deformada por la furia, y la total apatía de Luca, esa cara que nunca había mostrado con ella. Todo le resultaba raro, loco, cruel. Como si los estuviera viendo desde otro planeta.
—Clarissa… —Luca se quedó helado, soltando sin querer la muñeca de Tatiana, mirándola como si acabara de ver un fantasma.
Pero a Clarissa ese gesto le pareció una actuación barata. Esa c