—Clarissa, debes saber que los Conti ya vamos a la baja. Si no fuera por la ayuda de los Ferrucho, tu hermano y yo ya estaríamos en graves problemas. A ellos no les importan de dónde carajos vienes, y ya te han aceptado como esposa, deberías estar agradecida...
Era el mismo viejo discurso de siempre.
Como si, al casarse contigo, la familia Ferrucho esperara que estuvieras eternamente agradecida y los mantuvieras a flote.
Pero si no hubiera sido por ellos, Clarissa no habría sufrido durante tres