KOSTAS
—Dame algo fuerte, Nick. Lo que sea que me haga olvidar.
Nick asiente sin preguntar, desliza una copa con licor oscuro y hielo y me mira con esa mueca de suficiencia que tanto me exaspera.
—Bebe. Y deja esa maldita cara de funeral, Kostas.
Lo miro fijamente, tomando la copa y sintiendo el frío en los dedos.
—No tengo otra, Nick. Y tú y yo tenemos que hablar. Ahora mismo.
Nick se recarga contra el estante de botellas, cruzándose de brazos, con una tranquilidad pasmosa.
—Me parece un excel