Mundo ficciónIniciar sesiónTermino la jornada laboral a duras penas. Con la revoltosa visita de la ex de Andrés, se me quitaron todas las ganas de trabajar. Mi mente solo pensaba en qué rayos quería esa tonta y sobre todo, de qué pudieron haber hablado esos dos en la oficina. Traté de leer los reportes, pero fue en vano, me encontraba perdida, repitiendo la misma línea una y otra vez, o viendo números donde solo había letras.
A las cinco treinta decido darm







