Mundo ficciónIniciar sesiónLa veo sollozar otra vez y le ofrezco un pañuelo, tal y como me enseñó mi madre que un caballero debe comportarse. De entre todas las visitas que podría haber esperado, la de Fátima no era una de ellas. Primero, porque si tuviera un poquito de vergüenza, no se atrevería a volver a buscarme, luego del desplante que me hizo hace un año. En segundo lugar, porque en la fiesta de mi padre hace un par de semanas, le dije que entre ella y yo no h







