9. EL PRECIO DEL PERDÓN
NO NECESITO TU COMPASIÓN
En el fondo, sé que esto es parte de lo que me atrajo a él en primer lugar. Esa crueldad fría, esa capacidad de hacerme sentir tan insignificante en un momento y tan poderosa en otro. Es un juego que él domina a la perfección, y yo soy su marioneta, movida por hilos invisibles de deseo y odio.
Me visto rápidamente, tratando de calmar la tormenta interna que amenaza con consumirlo todo. No le daré la satisfacción de verme flaquear, de mostrarle cuánto me afecta su indife