12. EL PRECIO DEL PERDÓN
EL SECUESTRO
La clínica está tranquila cuando llego. Vuelvo a verificar el nombre de la doctora en la entrada: Elena. Todo se ha planeado meticulosamente. Fingiré ser una paciente con una dolencia cualquiera, algo que la obligue a entrar en una sala privada, donde el plan finalmente cobrará vida.
Entro al hospital disfrazada, con el rostro parcialmente oculto tras unas gafas oscuras y un pañuelo que me cubre la cabeza. Me acerco al mostrador con una leve cojeada, adoptando la pose de alguien qu