Los ojos de la mujer se volvieron tristes al recordarlo,
«Habían pasado más de treinta y tres años de ese suceso, ella no quería recordarlo, pero justo en ese momento tuvo que hacerlo.
Era la esposa del señor Vicent la elegante Laura Vicent, los que la conocían la adoraban, era buena, eso creía, hasta que descubrió a su marido y a su amante juntos —su amante era su propia ama de llaves—, juntos planeaban su muerte, así Laura se iría con las manos vacías, la dejarían sin nada, pero ¿Qué destino