Días después.
Liliana llevó a Carlitos a su primer día de clases, Demian fue con ellos.
—¿Estás listo, cariño?
Carlitos tenía una mueca de miedo, sus ojitos de pronto se volvieron llorosos, negó.
—No quiero, tengo miedo, no quiero quedarme aquí, ¿y si ya no vuelven o me pierdo? ¡No quiero, mami Liliana! ¡no me dejes aquí!
Carlitos se echó a llorar, ella levantó la mirada, estaba desconcertada, además, se le hacía tarde para su primer día en la universidad.
Demian se acercó al pequeño.
—Ca