Elion Moore.
—¡Asesino!
—¡Mátenlo!
—¡Colguen su cabeza en una pica!
—¡Desóllenlo vivo!
Las voces en mi cabeza se volvieron salvajes. Furiosas. Sedientas de mi sangre. Hambrientas de mi carne. De mi vida.
Desperté de golpe.
Empapado en sudor.
La boca abierta mientras jadeaba con fuerza y rapidez.
El corazón me latía como si fuera a arrancárseme de las costillas.
Cada respiración era pesada. Dolorosa.
Como un recordatorio constante de mi feo pasado.
Estaba clarísimo. Se repetía en mi cabeza sin p