El día en la oficina transcurría con normalidad hasta que la puerta del despacho principal se abrió de golpe. Una mujer alta, con un porte elegante y una mirada desafiante, entró sin anunciarse. Era Charlotte, la exnovia de Ethan.
Madison, aún en el cuerpo de Ethan, levantó la vista, sorprendida por la interrupción, mientras Ethan, en el cuerpo de Madison, observaba desde el escritorio auxiliar con una mezcla de curiosidad y tensión.
—Ethan, ¿ni siquiera un saludo para mí? —dijo Charlotte, sonr