El medio día comenzaba con el sol iluminando suavemente la oficina. Madison, en el cuerpo de Ethan, miraba el calendario colgado en la pared, mientras Ethan, en el cuerpo de Madison, estaba sentado en el sofá revisando un cuaderno lleno de anotaciones.
—¿Sabes? Eres demasiado duro contigo mismo... y con los demás —dijo Madison, cruzando los brazos mientras lo observaba.
Ethan levantó la mirada, arqueando una ceja.
—¿Yo? No soy duro, solo soy eficiente.
Madison soltó una carcajada incrédula.
—No