Cuando terminó la reunión, los empleados aplaudieron y celebraron la noticia, y Ethan se retiró junto a Madison. Sin embargo, una duda seguía rondando su mente.
—Han pasado dos horas —dijo de repente, deteniéndose en el pasillo—.
Madison lo miró sin entender.
—¿Y?
—No hemos vuelto a intercambiar cuerpos —respondió él con seriedad.
Los ojos de Madison se abrieron con sorpresa.
—Tienes razón…
Se miraron por un momento, sintiendo una mezcla de alivio y desconcierto.
—Debemos ir a la oficina a revi