Alejandro le sonrió y entre los aplausos de los clientes que había en el restaurante, colocó el anillo en el dedo de su ahora prometida, se levantaron de la mesa y con un bello beso cerraron la noche, le dio un fuerte abrazo y a su oído dijo:
—No es la primera vez que hago esto, pero estaba muy nervioso, gracias por seguir el juego.
Bruno al ver la escena, tomó sus cosas de la mesa y se marchó hecho una furia, mientras que Dannia sonreía en los brazos de Alejandro al ver lo que había planeado.