Mundo ficciónIniciar sesiónSalí al pasillo a los tumbos, agitada y sudorosa, un fuego horrible quemándome el estómago, el pecho cerrado. Tuve que detenerme a mitad de camino a la escalera, porque un súbito mareo me hizo tropezar. Me acerqué a los ventanales tratando de tranquilizarme y me quedé mirando sin ver hacia afuera, las luces distantes de la ciudad bajo el cielo nocturno.
Mi propio reflejo reclamó mi atención y me di cuenta que mi blusa aún t







