Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl lunes me despertó el dolor del hombro, aún peor que el viernes por la noche. No podía realizar ningún movimiento con el brazo, y los calmantes sólo permitieron que el dolor retrocediera un poco, porque me llegaba del cuello a la punta de los dedos.
Esa mañana, las radiografías mostraron que estaba casi dislocado. El médico había hablado de una subluxación que se solucionaría manteniendo el brazo inmovilizad







