Mundo de ficçãoIniciar sessãoHuelga decir que pasé una noche pésima. Desperté al amanecer, la espalda dolorida y el recuerdo huidizo de haber soñado con la cárcel una vez más, como siempre que el stress del día se mezclaba con mis sueños.
Pasé por el estudio para ir al baño y aun a través de la puerta cerrada oí roncar a Dylan. Aproveché para entrar de puntillas al dormitorio, tomar la ropa que me podría más tarde para ir a trabajar, y recuperar mi teléfono y la tablet de la mesa de noche. Él ni siquiera pestañeó,







