Alejandro hizo que acondicionaran mi habitación para que volviera a ser como antes.
En la estantería colocó las colecciones de poemas que me gustaba leer cuando era niña. En el alféizar puso una maceta con la misma especie de orquídea que yo había cuidado años atrás. Incluso cambió el incienso por aquel aroma de mi antigua residencia como princesa.
Estaba intentando reconstruir un mundo que ya no existía.
Pero yo permanecía sentada junto a la ventana, bañada por la luz del sol, sin sentir el men