Calista
Corría sintiendo los pasos de los hombres detrás de nosotros, tragándome el dolor de las ramas y piedras incrustándose en mis pies, al no poder avanzando en tazones terminé acentuándolos lejos. Elora estaba igual que yo, agitada, desespera y con miedo.
Pero el dolor que sentía en mi piel comparando a lo que mi corazón experimentaba ahora mismo, la terrible angustia de no saber si estaba bien, de no poder llamarle y escuchar su voz nuevamente. Quería llorar, quería teletransportarme ha