No recuerdo exactamente cuándo fue la última vez que la ví, bueno… el día en que llegó a la casa después de la muerte de Rayn, casi llegó a verla. Lástima que tuve que escapar, perdí la dicha de ver su reacción al admirar a su hijo muerto a través de las manos de su insípida esposa.
Lo que me sorprende es la pérdida de su gloria, esa piel magullada y cara hermosa que quedó en el olvido, solo para lucir un rostro deformado no por la vejez, sino por la violencia humana.
—La señorita es la cociner