Mi mortalidad quedó en el olvido cuando vestí esas presas dignas de una diosa, ni el día de mi boda me vi tan hermosa como hoy, donde el verde de mis prendas da un brillo nuevo a mi piel en conjunto a esas prendas de oro que tocan la estrella de la celestialidad.
El buen trabajo de la diosa y su hermano con tal de mostrarme,igual a una ninfa, funcionó, fui recibida en la gran ciudad de la eternidad con saludos de alegría y miradas de respeto al estar acompañada de la temible diosa de los terror