—¿A dónde vamos, Idalia? —Una nueva mañana nos dio nuevas oportunidades, el disfrute del café amargo en el paladar.
Y claro, nuevas delicias que alegran este hermoso día.
Logró ver el cielo un poco más azul, con pizcas del hermoso color naranja dando más color a ese panorama sobre nuestras cabezas.
Además de la duda en el rostro de mi amiga, Moyra.
—Te tengo una sorpresa. —Las calles de París, gozaban junto a mi de tan alegre medio día con el olor de las carnes para los almuerzos ser cocinadas