Capítulo 25. ¿Te gusta lo que miras?
El sonido de una campana no dejaba que Emilia se mantuviera en su sueño profundo, era un ruido constante e insistente que le provocaba dolor de cabeza, abrió los ojos y tenía la vista nublada, la sala se encontraba a media luz y su amiga se había acomodado mejor en el sillón dejándola libre, de nuevo el sonido de timbre esta vez más largo.
—¿Se le quedó pegado el dedo? ¿quién diablos será?— Emilia ya estaba molesta y no quería que despertaran a su amiga como lo acababan de hacer