Hardin Holloway
Si en el pasado alguien me hubiera dicho que vería a Livy darle de comer en la boca a Maila, diría que esa persona estaba completamente drogada. Y ahora, mis ojos apenas podían creerlo. Maila parecía muy cómoda siempre que mi hermosa mujer estaba cerca.
Maive me llamó – Papá. – Tenía la boca abierta, mirando mis piernas.
– Sí... Papá… – Sonreía como un idiota.
Hizo un ruido de irritación por segunda vez. – ¡Papá! ¡Papá!
– Sí, papá... – Fruncí el ceño, pero aún sonreía. Entonces,