Sí, tráeme la llave de mi coche.
Hardin
– Bueno, tú misma dijiste que eres eficiente. Claramente eres una depredadora. Nada en contra, pero me gustan las mujeres menos... ofrecidas.
Ella se levantó, recogiendo su abrigo. – Nunca me habían insultado tanto en la vida. Y menos por un borracho. Eres muy desagradable, y te deseo una pésima noche.
– Yo te deseo creatividad. – Ella se dio vuelta para irse, y pude ver el humo saliendo de sus orejas adornadas con unos pendientes que algún imbécil le había regalado. – Avísame si quieres