No tengo secuaces.
Livy Clarke.
Veía aquella multitud de personas. Sosteniendo a mi hija, estaba en medio de una tribuna electoral. Me sentía una idiota fútil, saludando a la gente, como si fuera la primera dama. Vestidos caros, zapatos caros, bolsos caros, y nada extravagantes. Era como aquellas mujeres esnobs que solo usaban Chanel, pero Lewis me pidió amablemente que me pusiera este vestido hoy. Creo que no tenía mucha opción, cuando ninguna de mis ropas en la maleta llegaron a tiempo al hotel.
Aún no habíamos