Los hombres son imbéciles.
Livy Holloway
La puerta se abrió bruscamente. Me levanté en el mismo instante. Mi hija estaba jugando en la alfombra, justo a mi lado. Aquello me asustó tanto, y estaba a punto de tomarla en brazos y buscar alguna ruta de escape. Mierda, ¿por qué nunca pensé en eso? Necesitaba proveer esto urgentemente.
– ¿Qué mierda crees que estás haciendo, Livy Clarke Holloway? – Lewis entró en mi sala gritando, como si él fuera mi dueño. – ¿Quieres joderme? ¿Quieres acabar conmigo?
Abrí mucho los ojos. Pero