Deberías ocultarlo.
Hardin
Me quedé paralizado ante la escena que captaban mis ojos. La miré atentamente, esperando que diera alguna señal de vida. — ¿Señorita Clarke? — grité. Ninguna señal de nuevo. Ni siquiera se movió mientras yo seguía allí de pie, esperando una explicación. ¿Qué hacía sentada en mi sillón, dormida, mientras yo no estaba?
— Hardin, tenemos... — Un segundo de pausa. — ¿Qué es eso? — preguntó Eliot.
— Aparentemente, una asistente durmiendo... En mi despacho... — Había amargura en mis palabras.