Saliendo del baño a trompicones, Helena volvió a caminar por el pasillo. Aquel había sido el peor ataque de su segundo trimestre hasta el momento. Se preguntó qué lo había provocado, pero su mente estaba demasiado cansada para pensar en ello. Sólo quería volver sin detenerse y dormir hasta que el hambre o las náuseas la despertaran de nuevo.
Al acercarse al lugar donde se había detenido antes, se sorprendió al ver a alguien con una caja en la mano. Redujo la velocidad. La caja le resultaba fami