Henry Reyes miró la caja que había cogido por reflejo y frunció el ceño. Luego miró a la mujer rubia que corría por el pasillo, con las manos tapándose la boca y el otro brazo sobre el estómago. Se parecía mucho a una adolescente que sale corriendo después de confesar su amor a la persona que le gusta; él estaba muy familiarizado con esa imagen, ya que tuvo que soportar ese tipo de situaciones durante la escuela secundaria y el instituto. El recuerdo fue agridulce y sus labios se levantaron lig