Había sido un día largo. Un día que Henry daría cualquier cosa por olvidar. Aparcando el coche en el garaje, Henry sabía que debía salir. Entrar en casa y olvidarse de ese día. Este día sorprendentemente desgarrador emocionalmente. Pero, por alguna razón, le resultaba difícil, extremadamente difícil, moverse, y mucho más salir. Con la mano apretando el volante, casi se sobresalta cuando oye unos golpecitos a su lado.
Tratando de recuperar el aliento, se volvió y vio a Helena. Se inclinaba liger