—Señor Reyes, es hora de la reunión... ¿Señor Reyes?
Levantando el brazo y mirando su reloj, Henry se sorprendió al ver que era la hora de la reunión. El tiempo había volado tan rápido. Habría pensado que su inminente perdición haría que pareciera que el tiempo pasaba a paso de tortuga.
Se levantó del sofá y se dirigió a su escritorio. Aksa enmudeció en cuanto lo vio. Por mucho que no quisiera verlo, vio la línea de tensión en su rostro y la compasión brotó de un lugar que antes no existía. Otr