Aún no podía creer la situación en la que estaban.
La noche se había convertido en un infierno en cuestión de segundos. La reacción de la madre de Amanda, el sangrado, el hospital.
La vida podía cambiar de un segundo a otro, y Eric era casi experto en esas experiencias.
El pasillo de urgencias tenía ese olor que siempre anunciaba malas noticias antes de que alguien hablara. Eric avanzaba de un lado a otro sin darse cuenta, con las manos apoyadas en la cintura, la mirada fija en el suelo y la re