-Llegué- Suspiró Meri quitándose los zapatos en la puerta de entrada. Había sido una jornada agotadora, especialmente porque había perdido el ritmo explosivo del hospital luego de tanto tiempo de licencia.
-Hola cariño- exclamó Adriel asomándose por la puerta de la cocina con el rostro blanco por la harina y un delantal floreado también manchado de cosas extrañas que prefirió ignorar- ¿Jazmín está bien?.
Meri caminó hacia la cocina, haciendo la vista gorda a la pila de platos usados que su espos