Daniel condujo al pequeño grupo lejos del territorio del antiguo Storm, con el corazón lleno de tristeza pero también con un sentido de determinación. Habían perdido a muchos y sabía que llevaría tiempo reconstruir su número y su espíritu.
Todos, Daniel, Kyra, el nuevo cachorro, Benjamín, Amelie, y el resto de la manada, se abrieron paso a través del bosque oscuro, sus ojos se acostumbraron a la penumbra, el olor a hojas mojadas y tierra llenaba sus fosas nasales mientras avanzaban.
—Lo ideal