Kyra entró a la habitación, un poco vacilante, y Daniel sonrió al verla. A pesar de su ropa no era la más sexi, todo lo contrario, estaba sucia debido al viaje. Para él resaltaban sus curvas y le hacía la boca agua. Caminó hacia ella y la abrazó, inhalando su dulce aroma.
—Te he extrañado. —susurró, acariciando su cuello.
Ella sonrió tímidamente y respondió: —Yo también te extrañé.
Se besaron apasionadamente, sus lenguas bailaron juntas y luego se dirigieron al baño. Daniel abrió el agua de