El sabor metálico de la traición flotaba pesado en el aire mientras Kyra permanecía congelada, con los ojos fijos en el abrazo íntimo entre Daniel y Agata. Ella había venido a confrontarlo, a desahogar sus secretos, pero cuando sus labios se separaron, una sacudida de malestar la recorrió.
—Daniel… Tenemos que hablar.
—Kyra —comenzó Daniel, su voz mezclada con sorpresa, no con culpa, una daga retorciéndose en su corazón ya herido. Antes de que pudiera idear una excusa, un sonido estridente cor