Dos miradas, era como si una pelea interna ocurriera entre el humano y el hombre lobo.
Daniel olfateó desde su oficina la fragancia de Kyra, era inconfundible y la tenía granada en su memoria. Al salir de la oficina se encontró con una escena desagradable. Kyra estaba con un hombre, un desconocido, y al parecer tenían una conversación hostil.
Se acercó justo en el momento que escuchaba palabras desagradables.
—¿Quién es el tipo? ¿Quién es ese imbécil? De seguro fue una aventura de una noche y