La sombra de Darius Storm se extendía delgada y larga a través del césped iluminado por la luna mientras le daba la espalda al estridente grupo detrás de él. Risas y música, una cacofonía de exuberancia juvenil, se derramaban desde las ventanas abiertas de la mansión, pero Darius sintió una inquietante soledad en medio de la juerga.
Convel y Rowen, sus firmes camaradas tanto en escapadas sobrenaturales como en hazañas universitarias, habían encontrado compañía para pasar la noche, dejando a Da