Kyra se despertó con el constante subir y bajar del pecho de Daniel debajo de su mejilla. Mantuvo los ojos cerrados, todavía no lista para afrontar el día que le esperaba. El aroma de las hierbas y el ungüento llenó la habitación mientras Benjamín atendía a Daniel y le administraba una cataplasma para aliviar el dolor punzante dejado por la maldición de Marcus.
—El elixir lo ayudará a descansar. —dijo Benjamín suavemente. —Quizás sea mejor que tomes un poco de aire, Kyra o descanses, pasaste to