ANDY DAVIS
Llegué con toda la actitud a mi primer día de trabajo, con la idea de que nada podría salir mal. El de R.R. H.H. me llevó a la que sería mi nueva oficina y no pude ocultar mi sonrisa al imaginarme cómo podría comenzar a decorarla y poner fotos de mis pequeños cuando nacieran. Este trabajo me causaba mucha ilusión.
Entonces, mientras mi mente estaba distraída escuché un suave chiflido que me hizo sentir como si estuviera pasando frente a una construcción llena de albañiles. Volteé le