MOLLY DAVIS
—Y… ¿cuántos meses tienes? No deben de ser muchos, ni siquiera se te nota —dijo Yelena a mi lado, dentro de la cocina. Desde que se había enterado de que iba a ser abuela, no se me había separado. Era extraño tener a alguien tan poderosa e influyente siendo tan atenta.
—No lo sé, aún no voy con el doctor, solo me hice una prueba casera. —Sonreí con gentileza y posé mi mano en su hombro—. Las relaciones no pueden arreglarse de un momento a otro, ni siquiera una vez desenredando el pr