LUCIEN BLACKWELL
Posé la mano en mi pecho, dolía, como si mi corazón estuviera congelado y cada latido que diera fuera doloroso por quebrar ese hielo, encajándose las frías astillas, desangrándome por dentro.
El silencio de Damián solo me confirmó que estaba de acuerdo conmigo. No me sorprendía. Lo había visto junto a Andy. ¿No estaría dispuesto a hacer lo mismo que yo, si ella le faltara? Tal vez le costaría por los niños, pero sería una idea que nunca lo abandonaría y cada día anhelaría la m