LUCIEN BLACKWELL
El auto se detuvo frente a un parque que parecía algo desolado. Era la clase de lugar donde verías vagabundos dormidos en los que alguna vez fueron juegos infantiles que ahora estaban oxidados y cayéndose a pedazos.
Salí del auto con la confianza de que mi chofer estaría listo para actuar en caso de cualquier emboscada. Caminé ignorando el aire frío que arreciaba contra mí, como si quisiera detenerme.
Me senté en una de las bancas despintadas, mientras paseaba la mirada entre